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Compendio de Bioética

 

2. ANTICONCEPTIVOS Y MÉTODOS NATURALES DE CONTROL DE LA NATALIDAD

 

Aunque algunas personas hablan del aborto como un método de regulación de la natalidad (de hecho, en algunos países lo es), no resulta equiparable esa práctica a la contracepción. Sin embargo, como a menudo personas que practican la contracepción recurren ocasionalmente al aborto, cuando el método utilizado no ha sido eficaz, me ha parecido conveniente incluir este link donde se analiza dicha práctica (con cifras del aborto en España e imágenes de abortos desde las 7 semanas):

"LA COMPLICIDAD DEL SILENCIO (ANTE EL ABORTO)"

 

         1.- Introducción

 

            -Se da una unión natural entre sexualidad humana y procreación. Es la razón de ser del sexo y de la diferenciación sexual en el hombre. Por eso se considera la esterilidad de los esposos como un mal.

 

            -Todos y cada uno de los actos de la unión conyugal se orientan a la procreación, aunque no todos sean fecundos. Y, de hecho, los actos aparentemente infértiles están al servicio de la fecundidad del conjunto:

 

                        *Las "pausas" en la fecundidad femenina cuando la mujer queda embarazada, evitan la muerte del niño ya concebido (muerte que llegaría si fuesen muchos los óvulos fecundados en muy cercanas cópulas).

 

                        *Los "fallos" (periodos de infecundidad) en el ciclo menstrual consiguen asegurar la viabilidad del nuevo ser concebido (que precisa una placenta desarrollada para su anidación).

 

                        *También los “obstáculos” que pone el óvulo para ser fecundado (las capas que lo rodean y que dificultan la entrada del espermatozoide) favorecen la fecundidad: sólo un espermatozoide conseguirá fecundar, y ninguno más (por la membrana de fecundación que impide la entrada de otros y que se forma alrededor del cigoto cuando un espermatozoide ha superado los “obstáculos”).

 

            -Si bien es cierto que el sexo es también un medio para expresar el amor entre los esposos, el hecho de que pueda haber uniones fecundas entre personas no movidas por el amor muestra que el uso de la genitalidad se orienta primariamente a la procreación (en los irracionales siempre es así, puesto que su “apareamiento” es una conducta puramente instintiva). Pero el hombre debe amar.

 

             2.- Métodos anticonceptivos

 

            a) Disocian violentamente los dos aspectos que en la sexualidad humana se encuentran naturalmente unidos: el aspecto unitivo y el procreativo. Y así actúan contra la ley natural que rige la procreación humana. El acto conyugal privado de alguno de esos dos aspectos artificialmente quedaría adulterado.

 

            b) El uso de anticonceptivos convierte a la propia persona y a la del cónyuge en objeto de goce y no en término del amor. Porque el término del amor debe ser la persona íntegra y no excluyendo algún aspecto esencial. Con los anticonceptivos, "el otro" es modificado y, por tanto, no querido en sí mismo: se transforma en un simple objeto de placer. Quizá el siguiente ejemplo pueda hacernos entender mejor por qué los anticonceptivos modifican a la persona y la hacen incapaz de ser querida en sí misma (es decir, como persona):

 

(...)

 

            Un muchacho suele dialogar con su novia mientras pasean por la calle...

 

            Si salen al final de la tarde -ya oscurecido- a ella le vienen a menudo recuerdos de su niñez, de sus padres (a los que perdió hace años)... y se pone melancólica. Y él, en ocasiones, se siente molesto cuando ella está tan melancólica...

 

            Si quedan por la tarde y él exige que no manifieste su melancolía bajo ningún concepto, podremos afirmar que el muchacho ha quedado con su novia, pero no para dialogar (pues si a ella le asalta la melancolía, no podrá manifestar lo que lleva en su alma): no habrá diálogo porque ella está condicionada (podemos afirmar que ella “hará teatro”).

 

            Si quedan temprano -de día- el resultado externo será igual: ella no manifestará su melancolía. Pero sí habrá diálogo porque ella no está condicionada: no manifestará melancolía porque no la tendrá.

 

            En el ejemplo anterior, la condición de no manifestar melancolía es como los anticonceptivos (lo que modifica a la persona); el diálogo hace el papel del amor; el día y la noche representan los periodos de fecundidad y de infecundidad, respectivamente; y la melancolía son los hijos.

 

(...)

 

            A veces se arguye contra esto diciendo que el uso de anticonceptivos se da por mutuo acuerdo de los cónyuges, es decir, consintiendo ambos en esa "modificación" artificial del otro que trae consigo la infecundidad. Es cierto que puede haber mutuo acuerdo: en ese caso un cónyuge querría al otro como simple objeto de placer (por eso lo "transforma", no lo acepta como es) y sería querido de esa misma forma por el otro cónyuge. Habría acuerdo pero no amor: nos encontraríamos con un caso de egoísmo -amor de egoísmo- mutuo pero, ¡eso sí!, consensuado.

 

         3.- Métodos naturales

 

            a) Con estos métodos se conoce y se acepta la naturaleza del otro tal como es.

 

            b) El objeto del amor es, por lo tanto, la persona íntegra. Ésta es querida por sí misma, sin modificaciones que adulteren su personalidad.

 

            c) Los métodos naturales exigen de los cónyuges un diálogo continuo para que resulten eficaces. El favorecimiento del diálogo resulta un seguro de vida para su matrimonio (es de todos conocido que la falta de comunicación en el matrimonio se ha convertido en fuente de desavenencias que degeneran en crisis y llegan a rupturas).

 

            A veces, en el colmo de la confusión, hay personas que hablan de “anticonceptivos naturales” para referirse a estos métodos. -Los métodos naturales no son anti-nada ya que no se realiza ninguna acción positiva para evitar algo. Así, afirmar que el uso del matrimonio cuando la mujer no es fecunda es “anticonceptivo-natural”, es como incluir la noche dentro de los productos de protección solar -entre los que se encuentran cremas, gafas de sol, etc.- (lo peor sería que, además, por ser un “producto”, nos vendieran horas de noche en los comercios). Todos los anticonceptivos son artificiales (por eso los citamos sólo como anticonceptivos y no como anticonceptivos artificiales, de la misma forma que -cuando hablamos de los colores- no es preciso referirse al negro-oscuro o al blanco-claro). Y es un contrasentido hablar de anticonceptivos naturales (como lo sería hablar del color negro-claro o del blanco-oscuro).

 

            Evidentemente, ese respeto de la naturaleza humana lleva consigo la aceptación de la voluntad de Dios, creador de dicha naturaleza, que ha querido hacerla partícipe -en los padres- de su poder creador en el comienzo de cada nueva vida humana (de ahí que haya que respetar las leyes naturales de la sexualidad).

 

            A menudo nos encontramos con personas que dicen: "es que a mí ese comportamiento no me parece antinatural" o "para mí eso está bien, aunque para ti pueda estar mal". Estas afirmaciones son erróneas. Un ejemplo sencillo podrá ayudarnos a entender mejor esto:

 

            Un señor diseña un coche cuyo motor utiliza gasolina sin plomo. En un alarde de imaginación, supongamos que el coche es libre (aunque esto suene a Walt Disney), y que "decide" ahorrar dinero consumiendo gasoil: se estropeará la máquina. También puede "decidir" otras cosas cuyos efectos perjudiciales no serán tan inmediatos como los del cambio de gasolina: ir en cuarta a 40 Km/h, no cambiar nunca el aceite -"es que a mí me gusta así", dirá el coche-, etc.: el resultado es que, más lentamente, también se perjudicará. El coche puede "decidir" qué es lo que le parece mejor -si es libre-, pero al haber sido diseñado por otro, hará bien en preguntarse -o en preguntarle a su autor- cómo es su diseño, para así decidir inteligentemente qué es lo mejor para él: podrá elegir libre e inteligentemente si le conviene ir a Madrid o a Barcelona, pero se equivocará si decide consumir gasoil o actuar sin tener en cuenta su diseño.

 

            Cada uno de nosotros tiene una naturaleza -la humana- de la que no es autor. Por esa naturaleza nos afectan unas leyes que cumplimos de forma necesaria (leyes físicas, como cuerpos físicos que somos; y leyes biológicas, como animales). Pero al ser hombres gozamos de libertad. Hay cosas que -por ser hombres- nos convienen y cosas que nos perjudican. Al ser libres podemos elegir las que nos perjudican, pero nunca conseguir que sean buenas para nosotros (pues no somos nosotros quienes hemos "diseñado" nuestra naturaleza).

 

            De ahí que tengamos que esforzarnos primero por descubrir cuál es la ley natural, y después por vivir de acuerdo con esa ley (pues nadie en su sano juicio desea perjudicarse). Dentro de esa ley habrá numerosos caminos para alcanzar la felicidad que buscamos -igual que el coche del ejemplo podía "elegir" entre ir a Barcelona, a Madrid, o a otro sitio-, pero fuera de esa ley no podremos ser felices.

 

            Otro ejemplo claro: la unión que debe haber siempre entre el lenguaje y la verdad. Si alguien no tiene derecho a saber una cosa, podré ocultársela o callar cuando me pregunte, pero nunca será lícito mentir (porque la mentira pervierte el uso de la palabra). Ni siquiera en el caso de que esa mentira se diga con el fin de evitar un mal mayor: un fin bueno (por grande que sea) nunca justifica el uso de medios malos en sí. De igual forma, la modificación artificial de uno o de ambos cónyuges en el acto conyugal pervierte la naturaleza del mismo e impide que esa unión sea cauce adecuado para manifestar el amor entre los esposos.

 

            4.- Condiciones para la licitud de los métodos naturales

 

            Deben existir graves circunstancias (motivos proporcionados) para que sea lícito el recurso a los métodos naturales de control de la natalidad:

 

            a) El uso del matrimonio en días infecundos, a sabiendas de que lo son, es lícito.

 

            b) Pero un medio bueno puede ser corrompido por un fin malo (por ejemplo, un vendedor de combustible haría mal en vender varios bidones de gasóleo a alguien que los quiere para provocar un incendio, aunque el hecho de vender combustible sea en sí mismo un acto bueno). Así, recurrir al uso del matrimonio sólo en los días infecundos sin una causa proporcionada (por ejemplo cuando se hace por el egoísmo de evitar las "molestias" de nuevos hijos que, sin embargo, podrían ser sacados adelante) sería ilícito.

 

            c) En cambio, el fin no justifica los medios. Y el fin loable de retrasar un nacimiento por graves motivos (económicos, médicos, psicológicos, etc.) nunca justifica los graves -ilícitos- medios de la anticoncepción.

 

            5.- Tipos de métodos naturales

 

            Todos tienen en común la continencia periódica, es decir, la abstinencia de relaciones conyugales en determinados días:

 

                        -Abstinencia en días fértiles para retrasar un embarazo.

 

                        -Uso del matrimonio precisamente en esos días si se desea favorecer el embarazo.

 

            Los más utilizados son:

 

            1) Billings: se fija en las variaciones fácilmente detectables del moco cervical a lo largo del ciclo.

 

            2) Temperatura basal: subida de la temperatura de la mujer a partir de la ovulación.

 

            3) Sintotérmico: combina el método de la temperatura con otro u otros procedimientos diagnósticos de ovulación.

 

            Algunos datos (referidos a un estudio de 1992) sobre la eficacia de los distintos métodos

 

Metodos naturales

Tasa de fracasos

Billings

2’2%

 

Temperatura

0’3-1%

 

Sintotérmico

1’2%

 

 

Metodos artificiales

Tasa de fracasos

Píldora

0’1-2%

 

Diu (es abortivo)

2-3%

 

Preservativo

2’5-4%

 

Diafragma

3-5%

 

Coitus interruptus

35%

 

 

            Otros datos de interés sobre anticonceptivos

 

            * La inmensa mayoría de las píldoras presentadas hoy como contraceptivos, impiden la concepción, pero muchas de ellas -para evitar "fallos"- también impiden la anidación del óvulo ya fecundado. Es decir, son abortivas.

 

            * Los anticonceptivos hormonales (píldoras) presentan gran cantidad de efectos secundarios en la salud de la mujer.

 

            * Los efectos psicológicos del uso habitual de anticonceptivos empiezan a ser evaluados y no resultan halagüeños: pérdida de autoestima y de seguridad en los cónyuges -principalmente en la mujer- al adquirir conciencia de ser un simple objeto de placer y no alguien querido en sí mismo.

 

            * Estadísticamente, el recurso a la contracepción se ha mostrado como el método más eficaz para desestabilizar el matrimonio: la unidad y la indisolubilidad matrimonial se han hecho mucho más frágiles por la difusión de los métodos anticonceptivos que por las leyes de divorcio permisivas que se dan en tantos países.

 

Fernando del Castillo del Castillo

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